Se trata de un refinado fraude comercial que ve implicada una decena de marcas. La investigación nace debido a la violación de las normas que establecen que sobre las etiquetas debe figurar el Estado de la Unión Europea o país extracomunitario en el que son cultivadas las aceitunas y dónde se ha producido la transformación. Esto quiere decir que, un aceite puede definirse italiano solamente cuando las aceitunas de las que se extrae son cultivadas en Italia y la transformación se realiza en una almazara italiana. El problema es que en muchas etiquetas está escrito «Made in Italiy» cuando la realidad es que la mayor parte del aceite que se vende y se exporta en Italia es el resultado de mezclas de aceites que proceden de Túnez, Marruecos, Grecia y, sobre todo, de España. Se trata de un mercado de grandes beneficios, organizado por lo que ya se conoce en Italia como «agromafia», unos padrones en cuyos bolsillos se meten cada año 5.000 millones de euros.
Cómo funciona el negocio La envergadura del negocio es extraordinaria: 4 de cada 5 botellas de aceite de oliva extra virgen llevan la bandera italiana, pero contienen productos extranjeros Frente a 250.000 toneladas de aceite que Italia exporta su cifra de importación es de 470.000 toneladas (en el 2010, la cifra fue de 570.000 toneladas). Su gran negocio lo hacen con España, el primer país productor mundial de aceite de oliva, con una producción media anual de 700 a 800.000 toneladas, llegando a alcanzar 1.400.000 en algunas campañas. A la exportación, fundamentalmente a Italia, se destinan 300.000 toneladas, alcanzando las 600.000 en algunas campañas. La misma operación se realiza con Túnez, primer productor de aceite de oliva de África, y segundo país del mundo por superficie cultivada.
Resultados desastrosos No solo existe un problema legal con este tipo de negocio sino que ademas perjudica en gran medida al consumidor ya que muchas de estas mezclas dicen ser extra virgen cuando en realidad no lo son. El propio presidente de la Unión Nacional de Productores de Aceite de oliva ( Unaprol) Massimo Gargano sostiene que: “Hay muchos aceites de oliva defectuosos vendidos como extra virgen». En efecto, una investigación realizada con 12 de las marcas más vendidas en supermercados, analizadas en laboratorio, detectó defectos organolépticos graves casi en la mitad, como sabor a rancio. «Un aceite para poder ser considerado extra virgen no debe tener ningún defecto organoléptico”
Aunque el fraude es colosal, según la investigación en curso, hasta ahora pocos embrollos han salido a la luz. El más llamativo de los últimos años se conoció en el 2008: Veinte empresas de toda Italia estaban implicadas y se secuestraron 2.300 toneladas de aceite, procedentes de España, Grecia y Túnez. Se mezclaba con aceite local y se revendía como «producto italiano cien por cien» no solo en Italia, sino también en el extranjero, incluso en parte se despachaba como «biológico». Ante la extraordinaria dimensión de este fraude, «ha llegado la hora de que el gobierno actúe contra la agromafia con nuevos instrumentos. Estos no son simples fraudes de comercio, sino que se trata de organizaciones criminales estructuradas que controlan los precios y tienen en mano una entera cadena desde la producción hasta la distribución», afirma Stefano Masini de Coldiretti.
Solo así se pueden evitar que aceites falsos posean una bella etiqueta italiana.